Para muchos, mirarnos al espejo sin criticarnos puede ser todo un desafío, lo cual mina indudablemente nuestra autoestima.

 Pero ser felices con nuestro cuerpo comienza por aceptarnos.

En este artículo trato distintos aspectos del tema y te propongo un ejercicio para valientes con el que trabajarás sobre tu autoestima corporal.

Te levantas por la mañana, llegas al cuarto de baño y cuando te ves en el espejo… ¿Qué es lo primero que piensas?.

¿Te has parado a escuchar lo que te dices? “que mala cara” suele ser el comentario más habitual al vernos a primera hora en el espejo… seguido por “¡qué pelos! y de ahí a cosas peores.

Si te paras unos segundo a prestar atención a tus palabras y a lo que implican, te darás cuenta fácilmente que si esas palabras  te las dijera otra persona te enfadarías muchísimo, te ofenderías y con razón.

Pero estás tan acostumbrado a oír tu propia voz maltratándote a todas horas que ya ni la escuchas, no le prestas atención, pero todas esas palabras van minando tu autoestima y por tanto debilitándote y minando tu potencial. Te empequeñecen.

Hay una realidad invencible… es imposible que toda la población mundial cumpla con el canon de belleza vigente en cada época.

Además nos ha tocado vivir en una época en que el canon de belleza vigente es especialmente difícil de alcanzar (salvo que seas nórdico, ahí lo tienes algo mejor).

Pero seamos realistas ¿a cuantas personas conoces que cumplan ese canon?

No… no me refiero en las revistas ni en la tele… me refiero en tu vida….

Ahí ves la dificultad.

Nuestro cuerpo es un vehículo maravilloso que debe durarnos toda nuestra vida en el mejor estado de salud posible.

No me malinterpretes… yo también uso cremas antiarrugas y si me has visto en mis fotos y vídeos habrás visto que también me maquillo.

Cuidar nuestro aspecto también es bonito y nos ayuda a sentirnos bien.

Lo que no apoyo de ninguna manera son las dietas imposibles, pasar hambre, echar horas de más haciendo deporte de una forma que ya no es saludable, tomar suplementos que están dañando órganos vitales en pos de conseguir una silueta que está fuera de nuestro alcance..

En definitiva, estoy en contra de lo que atente contra la salud física y/o emocional.

Estoy en contra de no disfrutar de la vida, de no querer tener una fotografía de recuerdo de un momento especial porque te aterra verte en ella después…

Estoy en contra de que tu aspecto físico o el mío, limiten nuestras vidas.

¿Y tú?.

¿Te lo has planteado alguna vez?, ¿permites que tu aspecto físico limite tu vida?.

 

Llevar un estilo de vida saludable, en todos los aspectos, mejorará tu aspecto físico de forma sorprendente, sin dietas o rutinas imposibles.

Tan sólo ve introduciendo los cambios necesarios poco a poco…

Comienza por aceptar tu belleza natural, si permites que la belleza que hay en tu interior aflore se verá reflejada en el exterior, al margen de los cánones vigentes, eso no puede cambiarse sea cual sea la moda y todos la verán.

Cuando una persona se siente bien consigo misma siempre resulta más atractiva a ojos de los demás.

Agradece un cuerpo sano, unos brazos que te permitan abrazar, unas piernas que te permitan caminar (y si te permiten correr y saltar… ¿¡¡a que esperas!!?), unos ojos que te permiten ver, unos labios que te permiten besar, y unas manos que te permiten acariciar…. Etc….

Y ahora te propongo un desafío para valientes… de manera que si la idea de afrontar tus complejos te asusta, quizás debas intentarlo en otro momento…

El desafío es el siguiente:

Cuando te veas en un espejo o una fotografía y sientas que la crítica aflora, mírate y repite: “Mi cuerpo no será perfecto, pero me ama”.

Con este pequeño/gran gesto, avanzamos en la dirección de nuestra propia aceptación.

¿Sientes rechazo ante esta idea?, ¿qué te produce el rechazo?… son tus propios miedos, tus creencias limitantes impidiéndote avanzar y cambiar…

Si esto te sucede, mírate al espejo, toca tu garganta con la mano derecha si eres diestro, si eres zurdo coloca la izquierda, y repite mirándote a los ojos “estoy abierto/a al cambio”. Cuando notes que te has relajado, puedes comenzar a repetir “mi cuerpo no será perfecto, pero me ama” unas cuentas veces.

 

Y un ejercicio más… agradece.

Agradece cada una de las partes de tu cuerpo que funcionan correctamente y te permiten ir a por la vida que deseas.

El agradecimiento es sumamente poderoso, nos da fuerza interior y aumenta nuestro potencial. Nos empodera.

Gracias, gracias, gracias.

 

Te invito a dejar un comentario, comparte tus dudas, estaré encantada de leerte y tratar de ayudarte.

 

También te invito a compartirlo, para que más personas comiencen a dar pasos hacia una autoestima más sana.

Con cariño,

Lourdes Balestra. Tu Entrenadora en Hábitos Saludables.

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